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Rodrigo Silva, alegrías y tristezas en el mejor año de su vida

Por Redacción Indice 1 | Publicado el

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Rodrigo Silva, alegrías y tristezas en el mejor año de su vida

El joven preparador de 41 años conversó con Indice 1 sobre su gran año en la hípica nacional y los desafíos que tienen junto a su equipo de trabajo.

Por Ricardo Ortega

@morenonatural.cl

La hípica tiene una magia muy particular, ya que es un lugar donde absolutamente todos pueden tener y ganarse su espacio. ¿Cómo es qué un publicista titulado de la Universidad de Santiago de Chile termina siendo un gran preparador de finasangres de carreras? Hoy hablaremos sobre la historia de Rodrigo Elías Silva Santos, un joven entrenador de 41 años de edad que ha tenido el mejor año de su vida profesional, quien en base a un sólido trabajo logró ganarse un respetado espacio dentro de la actividad en Chile.

Es la segunda vez que recibimos al preparador. Siempre con su “buena onda” que lo caracteriza ya nos había invitado a los corrales que tiene en el Club Hípico de Santiago, donde nos contó muy brevemente cómo era su trabajo y lo orgulloso que estaba de lo que había logrado hasta el momento. El segundo encuentro, donde se realizó esta entrevista, la hicimos en el lugar donde se ha destapado profesionalmente: el Valparaíso Sporting.

El entrenador, de particular y llamativa cabellera, nos enseñó cómo era su trabajo en Viña del Mar, donde hasta el cierre de esta edición acumula la buena cifra de 24 triunfos en el recinto de avenida Los Castaños, todo gracias al trabajo de un formidable equipo que ha formado con gente como su capataz Francy Hidrobo, y su excelente equipo de cuidadores como Silvio y Linda, esta última a quien conocimos en profundidad hace unos meses atrás ganándose el cariño de toda la gente en la hípica nacional por su simpatía, sencillez y amor por los caballos.

Rodrigo, hijo del ex jinete Elías Silva y la reciente fallecida ex preparadora Ana María Santos. Además, sobrino del legendario Carlos Rivera. Vienes de una familia con un tremendo legado hípico…

¿Lo tomas como una presión extra a la hora de realizar tu trabajo?

Favorablemente no, porque no cargo con un apellido con tanta tradición. Por ejemplo, no tengo mucho que ver con José o Pedro Santos, es solo alcance de apellido. Creo que los logros en la hípica van y vienen. Tú papá o abuelo pueden ser muy exitosos, pero esto va y viene; vi cómo terminó decayendo mi abuelo, también como terminó “muriendo” mi mamá en la actividad. Ya estoy acostumbrado a estar abajo y disfrutando, cuando se puede, desde arriba.

¿Qué recuerdo de tu infancia tienes ligado a los caballos?

Desde que tengo memoria he estado metido entre las patas de los caballos. En mi infancia viví durante mucho tiempo en el corral 10, como a los 13 o 14 años me cambié a Estación Central, donde vivo hoy. Siempre estuve involucrado en la hípica, fui secretario de mi papá y cuando era más chico mi abuelo me obligaba a ensillar.

¿Pasó por tu mente ser jinete?

Obvio, trotaba con mi papá y menos mal que me agarró la “mafia del pan” porque no podría tener todos los gustos y beneficios que tiene ser preparador. Creo que todos los que estamos acá soñamos con ser jinete en alguna oportunidad. Mi papá me enseñó a galopar hasta los 17 años, pero por cuestión de peso lo dejé.

¿Por qué estudiaste publicidad y no decidiste seguir directamente con el mundo de la hípica?

Forma parte de la rebeldía que tiene uno cuando es joven. Tenía poco apoyo familiar, tuve que estudiar con crédito fiscal, no me daban los números y me iba bien en el colegio. Mi papá me ofreció su ayuda si yo estudiaba veterinaria y cómo me iba bien preferí estudiar Ingeniería Civil en Minas, porque dije ahí están las lucas y me alcanzaba el puntaje.

Cuento corto: duré un semestre. Me bajaron a Civil Ejecución y preferí dar la prueba de nuevo y saqué 855 ponderado en la prueba de ingreso. Así que me llamaron de la misma universidad. Yo iba con la idea de ingresar nuevamente a Ingeniería Civil para ver los errores que había cometido y me dijeron que no podía ir a la misma facultad. Por lo mismo, ellos me ofrecieron publicidad, poco menos me empujaron a estudiar esa carrera Hoy en día, y después de haber egresado hace 9 años, pienso que hubiese sido una buena opción estudiar veterinaria, pero ya aprendí y ahora tengo hartas ganas de estudiar eso.

Siempre están las ganas…

Si, de hecho, lo hablé con mi señora y el próximo año podría hacer un curso de técnico veterinario para materializar.

¿En qué año conseguiste tu patente de preparador?

No lo tengo bien claro, pero creo que fue hace como ocho u nueve años. Lo que pasa es que esta actividad me fue empujando de a poco. Yo justo terminé la universidad y mi mamá estaba empeorando con su enfermedad. Ella llevaba 27 años con Parkinson, ya teníamos menos caballos y propietarios, así que empecé a ayudarla. Empecé cuidando un ejemplar, después a tomar las responsabilidades de ella, luego cuidaba a otro caballo más. Luego, fui capataz y ya estaba con siete finasangres bajo mi responsabilidad. Así que como te decía, poco a poco me fui envolviendo y los mismos propietarios me empujaron a que sacará la patente de preparador. Yo no quería hacerlo, porque solo pensaba en ayudar a mi mamá. Así que ocupé sus instalaciones y aquí estamos dándole.

¿Recuerdas tu primer triunfo como preparador oficial?

Me dieron la patente el 23 de diciembre y gané mi primera carrera el 2 de enero, en el Hipódromo Chile con la yegua “Ooolala”. Al día siguiente corrí con “Go Casablanca Go” en la Copa Jackson y me clasifiqué para El Derby del 2013.

Me robaste las palabras. Vamos a esa fecha especial, domingo 3 de febrero del 2013 y tu primera participación en El Derby con Go Casablanca Go: ¿Cómo podrías describir esa experiencia?

Fue una bonita experiencia para alguien soñador. Imagina, mi mamá preparó 40 años y nunca tuvo la opción de correr El Derby. Entonces imagínate como estaba tras haberme clasificado con 10 días de patente, fue notable. Siempre creí en el caballo, fue un ejemplar que compré en índice 10 en un remate. Nos fuimos alargando de a poco, fue un proceso muy bueno, ya que avanzamos clásico a clásico, hasta que llegó el momento de correr la Copa Jackson y terminó cuarto. Terminé postergando mis vacaciones familiares, tenía pasajes para ir a Chiloé porque mi señora es de Quellón, así que al ver que había una posibilidad cierta de correr me quedé acá; se fue mi señora, mi mamá, mi tía y yo me quedé en el corral durmiendo al lado del caballo durante esos días previos.

Fue un Derby bien particular. Lo ganó Don Dionisio y donde ningún favorito llegó en tabla…

Sí, teníamos cierta opción porque no habían caballos tan dominantes, no habían ejemplares de Baeza en ese tiempo…

¿Qué sensación te dejó ese Derby?

Uno después de mucho tiempo se hace un mea culpa. Creo que, con mi caballo, me equivoqué con el último trabajo corto y también un poco en la instrucción, porque el ejemplar se vio muy liviano y no hubo un tren de carrera. Yo había mandado a Rodolfo (Fuenzalida) a correr séptimo u octavo y él venía cuarto gastándose desbocado. Fue una mala decisión ya que Don Dionisio venía detrás de nosotros y no era un caballo puntero, corrió El Derby de pato. Quizás si hubiéramos tomado la decisión, diez años después te estoy hablando, de correr altiro con ellos hubiesen sido diferentes los resultados, pero igual hizo una carrera digna, llegó como séptimo u octavo pero contento por la experiencia, el roce y estar involucrado.

Yo sé que es una pregunta un poco obvia pero ¿Qué significa Ana María Santos para ti, pero como preparadora?

Todo, me enseñó la responsabilidad…

El último adiós a Ana María Santos

Es de conocimiento público que el pasado viernes una lamentable pérdida remeció a la hípica nacional…

Rodrigo cumplió su palabra y estuvo con su madre hasta el último día de vida. Asumió como buen hijo su responsabilidad con quien le dio todo, entregando un amor abnegado hasta el día que la vida los separó de forma física, pero nunca de alma y corazón.

Estimado, preparador: “El amor es lo único que somos capaces de percibir que trasciende las dimensiones del tiempo y del espacio”. Su madre estará toda la vida a su lado, acompañándote en las buenas y malas, como siempre lo hizo. Sigue triunfando y haciéndose un nombre en la hípica nacional.-

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